jueves, 22 de octubre de 2009

Particularidades que hemos heradado del mundo pagano II

1) Los números arábigos (1, 2, 3, 4, 5, etc.) son de origen hindú, utilizados posteriormente por los árabes e introducidos en occidente por Leonardo Fibonacci en 1202 D.C. Aparte de sus usos prácticos, los hindúes manejaban estos números con fines místico-religiosos.




2) La idea de la materia, y por ende del cuerpo, como algo malo, contradice los principios bíblicos según los cuales se establece que todo es creado por Dios y consecuentemente bueno. (véanse los primeros capítulos del Génesis). La enseñanza que parte del postulado de la materia como corrupta, es un concepto gnóstico pagano que se infiltró en la iglesia primitiva y subsiste hasta nuestros días. La encarnación de Dios en Cristo derrumba este argumento, pues, El Creador asume esta materia de manera total y voluntaria. Además, en diversos escritos del Nuevo Testamento (véase a Pablo, entre otros) se constituye que nuestros cuerpos son Templos del Espíritu Santo. Luego, si nuestros organismos fuesen malos, de manera inherente o por herencia, Dios no habitaría en ellos.



3) La enseñanza que parte del concepto de aniquilación total y definitiva de la materia, en un futuro cercano o remoto, no proviene de la apocalíptica cristiana. Los documentos apocalípticos disponibles señalan el fin de una era que da comienzo a otra. Algunas culturas orientales antiguas poseen textos del mismo género apocalíptico y consideran que la destrucción completa y final de todo elemento es necesaria, y por tanto inevitable. Esta conclusión proviene de la noción de que todo cuanto nos rodea es intrinsecamente malo.



4) La estrella de David no se menciona en la Biblia. Algunos sostienen que es de origen sumerio. Sin embargo, muchos protestantes fundamentalistas la veneran hoy día.



5) Los deportes fueron desarrollados por los griegos como culto a las deidades paganas. Ciertas competencias, como las olimpiadas, eran celebradas en honor a los dioses del Olimpo, lugar este, identificado en la mitología griega, como residencia de Zeus y demás divinidades. Posteriormente, la idea evolucionó con otros fines. El culto al cuerpo y la salud de este, ocuparon el lugar central de las celebraciones, aunque nunca perdieron su sentido religioso original.



6) La concepción de un principio absoluto del bien y otro del mal no es de origen cristiano. Muchos protestantes fundamentalistas piensan que así como Dios es el originador absoluto del bien, Satanás lo es del mal. Esta idea parte del presupuesto equivocado, según el cual, “Belcebú” es un “dios” en condiciones iguales al Creador.



Todo precepto que parte del concepto de dos principios absolutos, tiene sus raíces en el maniqueísmo, no en la Biblia. A consecuencia de ese criterio, han surgido prácticas extrañas, como la denominada guerra espiritual, cuyos resultados en la salud mental de los involucrados pueden ser peligrosos. (Para saber más acerca de este último concepto, consúltese Manes o Manichaeus en algún diccionario teológico, o de historia del cristianismo)



7) Por su brillo y pureza el oro ha tenido siempre un valor especial. Los antiguos entendían que los dioses eran de oro puro, de ahí el lugar sagrado que se dio a este precioso metal desde épocas muy pretéritas. Miles de años antes de Cristo, los egipcios observaban como el sol se ocultaba por occidente. Este fenómeno cósmico dio origen al mito de la muerte y resurrección del sol, el cual era considerado una deidad para los primitivos egipcios. En las montañas que daban al poniente, se encontró oro, y los viejos habitantes del delta del Nilo, interpretaron el hecho como el hallazgo de los restos del sol muerto. Entendían, en consecuencia, que al morir cada tarde, el sol dejaba tras de sí una estela de su “propia carne”. Finalmente, en varios mitos de la Grecia clásica, Zeus es representado en forma de oro, pues personificaba la verdadera pureza, según los creyentes.



8) La medicina, en su forma más antigua, estaba estrechamente unida a la religión. Las enfermedades eran relacionadas con maleficios espirituales, pues, obviamente se desconocía la existencia de infecciones transmitidas por agentes patógenos microscópicos.



Asclepios era considerado el dios de la medicina en la antigua Grecia. En la civilización grecorromana se le conocía como Esculapio.

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